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Primer día de clases como ningún otro

Primer día de clases como ningún otro

Foto de PresidenciaRD y Daniel Guzman en Flickr bajo licencia de Creative Commons

Una enfermedad como el Zika, el Dengue o la Chinkungunya pueden causar dolores muy fuertes en todo el cuerpo e  impedir que puedas asistir a clases. Por eso es importante prevenir las picaduras de mosquitos, para luego no lamentarnos

Recuerdo mi primer día de clases como si fuera ayer. Estaba muy emocionado porque finalmente iba a entrar al liceo, una experiencia totalmente nueva para mí con personas más grandes que yo, más responsabilidades y menos control.

Me levanté más temprano que nunca ese día, me bañé, perfumé (lo que nunca), y por primera vez en mi vida sentí que el uniforme me quedaba bien. No sé qué era lo que tenía el aire ese día, pero todo parecía estar perfecto.

A las 7 de la mañana, había quedado de encontrarme con una amiga para irnos juntas y poder hablar de todas nuestras expectativas y sueños, de lo que serían los próximos años escolares. Dieron las 7:15 am y María (mi amiga) aún no llegaba. Algo no estaba bien. Y desde ese momento la mañana fue empeorando. La guagua (el autobús) me dejó, llegué tarde a clases y aún no tenía noticias de María.

Los mensajes de WhatsApp no le llegaban, ninguno de nuestros amigos sabía de ella y no podíamos ir a su casa hasta después de salir del liceo.

Iniciamos el día con clases de matemáticas, al poco rato de haber empezado entró la consejera al salón, y desde que la vi me paralicé, entre en pánico y pensé lo peor. Sabía que tenía que ver con María, sentí como se me aceleraba el corazón y me empezaba a faltar la respiración. María había sido mi mejor amiga desde que estábamos en la barriga, porque nuestras madres son comadres y hasta tía le digo a su mamá.

“Profesor, lamento interrumpir su clase, pero necesito hablar con los muchachos y muchachas algo serio; es sobre su compañera María. Está enferma y no podrá venir a clases por un tiempo. Tiene un virus raro llamado Zika”, dijo.

El curso entero quedó en silencio, uno porque no sabíamos que era el Zika, dos porque como nadie sabía que era el Zika, pensamos en cáncer, sida y cualquier otra enfermedad que sea mala, catastrófica y terminal.

Pero no, respiren, el Zika no es tan grave. Evelyn ─la consejera─ nos explicó que consiste en la picadura de un mosquito, como si fuera dengue o chikungunya, que te produce fiebre, erupciones en la piel, malestares generales, conjuntivitis, dolor en el cuerpo y en las articulaciones, dolor de cabeza y vómito.

La forma de prevenir este virus es eliminando los recipientes en la casa que puedan acumular agua y esto convertirse en criaderos de mosquitos. También vestirte con ropa con mangas largas, usar repelentes y dormir con mosquiteros.

María faltó a clase las dos primeras semanas, no tenía fuerzas para nada y le costó reintegrarse pero lo logró. Creo que esa situación unió más a la clase, pues todos pusimos dé nuestra parte para que ella se pusiera al día y pudiera tener un buen año escolar. 

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