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No confío en mis padres

No confío en mis padres

Fotos de  Evolution Labs Girlwithepearlearring en Flickr bajo licencia de Creative Commons

La clave para tener una relación abierta y sana con nuestros padres es la comunicación.
No debemos perder la confianza en ellos ni cerrarnos y empezar a hacer rabietas. Debemos hablar las cosas

Hace aproximadamente un año, mi relación con mis padres cambió drásticamente.

Antes solía ser muy abierta con ellos, le contaba de los chicos, si tenía algún problema en la escuela y de mis amigas/os en general. Pero, toda esa confianza y relación de respeto desapareció.

Honestamente siento que ellos me llevaron a donde estoy hoy, en el sentido de que tengo que admitir que me rebelé completamente. Ya no soy la chica estudiosa, que tenía calificaciones de 95 y 100, y sumisa que hacía todo lo que le decían. Y la verdad es que no es normal que alguien sea de esa forma, pues como seres humanos, tenemos altas y bajas, las notas no lo son todo, y tengo suficiente materia gris en el cerebro como para poder emitir una opinión propia, aunque sea contraria a la de mis padres.

Lo primero que hizo que empezara a desconfiar es que estaba comenzando a salir con mi novio Melvin, y si acudía a mis padres para pedirles un consejo, cuando peleábamos ellos me atacaban a mí y a la relación. A partir de ahí empezaron a tratarla mal y a querer meterme cosas en la cabeza para que terminara con ella. Entonces ahí decidí guardarme mis problemas y no contarles nada, ni siquiera cuando pensábamos que podía estar embarazada (uno de los peores momentos de mi vida).

Después de eso, les dije que quería estudiar Educación en la universidad para poder ser profesora de física y química y me lo prohibieron, diciéndome que eso no dejaba dinero, que ser profesor era sinónimo de ser pobre (lo cual no es cierto, para mi es una hermosa carrera), que debía estudiar Derecho o Medicina (nada que ver conmigo).

Básicamente, todo eso pasó en un año, y pasé de tenerle mucho aprecio, respeto y confianza a apenas hablar con ellos y sentir mucho pique y tristeza. Terminé con mi novio, bueno él terminó conmigo, pues no se sentía bienvenido en mi familia, y de una u otra forma los comentarios que me hacían mis padres fueron teniendo efecto en mí y me volví más gruñona y dejé de ser una buena novia, lo atacaba mucho por cualquier cosa, a pesar de que estaba completamente enamorada de él y no quería que termináramos.

Entonces, el punto de contarles mi historia es que, si viven lo mismo que yo, sepan que les pasa a más personas y no solo a ti. Yo estuve equivocada y reconozco que la confianza y la comunicación nunca deben perderse con nuestros padres. Creo que lo ideal es hablar las cosas, yo dejé pasar mi oportunidad porque me fui de la casa, y no he vuelto a tener contacto con mis padres. Pero eso es algo de lo que me arrepiento cada día que pasa. Los padres lo son todo en la vida de uno, y por eso su opinión nos afecta tanto. La clave es la comunicación, y en vez de hacer rabietas y cerrarse, hablar las cosas.

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