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Contra el pronóstico, tenía Zika

Contra el pronóstico, tenía Zika

Fotos de venicio ribeiroDavid Carrasco en Flickr bajo licencia de Creative Commons

No somos intocables, no somos inmunes. Lo que nos puede llegar a pasar, es posible que nos pase. Debemos estar alerta a lo que nos pasa en nuestro cuerpo

Esta es la crónica de todo lo que hice en la semana pasada:

Lunes. Me levanto, me cepillo los dientes. Voy a la cocina y desayuno. Me baño y voy a la escuela.

Martes. Me levanto, me duele la cabeza. Tomo unas pastillas y sigo con mi día.

Miércoles. Esta vez me duele el cuerpo. Desayuno, me alisto y, nuevamente, me voy a la escuela. Tengo una invitación a una fiesta de cumpleaños por la noche de un compañero de clases. Pido permiso a mis padres para poder ir. Me lo conceden.

Jueves. Leo el periódico. Hay un brote de un virus llama “Zika” en la ciudad, pero me entero de que no es solo aquí, sino que lo mismo está ocurriendo en los demás países de América Latina. Noto que tengo ronchas en mis brazos. No hago caso a eso, pues pienso que es una simple alergia y no le digo nada a mis padres. Sigo con mi rutina.

Viernes. No me puedo parar de la cama. Llamo a mi madre y me dice que no puedo ir a la escuela así. ¿Qué me pasa? No lo sé

Sábado. Veo las noticias en la televisión. Han incrementado los casos del famoso virus del Zika en el país. Me rehusó a pensar que soy parte del grupo de personas que sufrirá de aquel virus, pues pienso que soy invencible, que nada malo me puede pasar.

Domingo. No puedo más. Le digo a mis padres lo que pasa y me llevan al médico. ¡Tarán! Contra todo pronóstico, tenía Zika.

Es muy común, entre nosotros los adolescentes, pensar que somos indestructibles. Que nada malo nos puede pasar. Que es poco probable que seamos del pequeño porciento que se ve afectado en una situación “X”. Sin embargo, la realidad es otra. No somos intocables, no somos inmunes. Lo que nos puede llegar a pasar, es posible que nos pase. ¿Ley de Murphy? (esa que duce que «Si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal»​), no tal cual, pero, es importante reconocer que la vida es un juego de azar. Es dejar de ser cabeza dura y estar alerta a lo que nos pasa en nuestro cuerpo.

Enfermarse no es de débiles, al contrario, darse cuenta y tratarse es de valientes. Qué importa que las probabilidades de que el virus del Zika  te dé sean de 1 en un millón, 1 en mil o 1 en cien. Contra todo pronóstico, puedes ser el desafortunado de estar en ese 1 por ciento.  No te avergüences, y simplemente toma las precauciones necesarias.

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