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¿Saludable? ¿Y pa’ que?

¿Saludable? ¿Y pa’ que?

Fotos de Ellwantstoholdyourhand Resto in Spain en Flickr bajo licencia de Creative Commons

Nunca se es demasiado joven, ni demasiado tarde para estar saludable

“Yo soy saludable, soy joven, nada me afecta y a nada le temo”. Supongo ese es tu modo de vida, y estás en lo correcto… más o menos… los jóvenes todo lo pueden, pero la salud nunca se da por sentada.

Puede sonar un tanto aburrido pero tu cuerpo es tu templo y tu deber como ser humano es cuidarlo. Si no te cuidas, nadie lo hará por ti, y para que la práctica se vuelva costumbre, debemos empezar a preocuparnos por nuestra salud durante la adolescencia. Además, ser saludable es cuidarse, y cuidarse es mimarse. ¿Cómo te niegas a unos mimos?

Ser saludable durante la adolescencia, período de crecimiento y transición que presenta múltiples desafíos para cada individuo, tiene muchos beneficios. Los accidentes de auto, las enfermedades trasmitidas sexualmente, el abuso de sustancias entre otros pueden prevenirse comiendo, ejercitándose y durmiendo correctamente.

Los deportes extracurriculares, y pertenecer a grupos de arte, literatura entre otros, contribuyen a evitar el aburrimiento y con este el consumo de alcohol y drogas ilícitas, que solo aportarán la toma de malas decisiones, la disminución de las calificaciones, los embarazos no deseados y un sinfín de cosas por las que nadie desea pasar.

Estar en salud no es solo comer y ejercitarse, sino dormir lo suficiente. A veces no le prestamos la debida atención al sueño, lo damos por sentado, pero la falta de descanso se refleja directamente en nuestro desempeño académico. Además, si se fijan, la noche que duermen mal, al otro día amanecen malhumorados y desganados. Los adolescentes deben dormir entre ocho y nueve horas cada noche. Un consejo es relajarse antes de dormir, trata de soltar el celular, apagar la televisión y los videojuegos por lo menos 15 minutos antes de irte a la cama.

El “cómo me veo” es uno de los temas más controversiales y traumáticos durante la adolescencia. Los cambios hormonales hacen que nos salga acné, que aumentemos o bajemos de peso, que nos acomplejemos por el tamaño del busto y de estatura. Una alimentación balanceada ayuda a mantener la piel libre de impurezas. La ingesta de frutas, vegetales, granos enteros, proteínas y grasas buenas evitan el sobrepeso, y hacen que la piel luzca más radiante. Obviamente, esto complementado con la práctica de ejercicio.

Preocuparse por su salud, su estado físico y mental, no es algo que debemos dejar para cuando seamos viejos. El punto no es no comer helado, frituras, no holgazanear de vez en cuando, pero que ese no sea tú día a día, ni tu plan de vida. Sin salud no vamos a ningún lado. Debemos tratar que nuestra meta sea siempre mantener una vida activa y feliz, en la que se disfruten de los placeres de comer, relajarse, realizar un deporte solo o en equipo.

Nunca se es demasiado joven, ni demasiado tarde para estar saludable. ¿Te animas?

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