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Nunca des nada por hecho

Nunca des nada por hecho

Fotos de Ghida AlbaraziAllie Rohletter en Flickr bajo licencia de Creative Commons

La vida pasa, las cosas cambian y los sentimientos van y vienen. Nada es eterno, ni seguro, y ahí está la belleza de la vida, que te sorprende cuando menos lo esperabas. Cuida y ama lo que tienes hoy, pues mañana quizás ya no esté

La vida pasa, las cosas cambian y los sentimientos van y vienen. Nada es eterno, ni seguro, y ahí está la belleza de la vida, que te sorprende cuando menos lo esperabas.

A todos nos pasa, que damos las cosas por sentado, es decir, pensamos que nuestros padres son para la eternidad, nuestra novia o novio nos amará por siempre, nunca pelearemos con el mejor amigo/a, y con una leída del libro de matemáticas ya estamos listos para el examen de mañana.

No es por sonar pesimista ni mucho menos, sino que es bueno aprender a pasar balance de nuestros comportamientos y actitudes para poder mantener la felicidad. Si, la felicidad se puede mantener, globalmente claro está, porque siendo realistas, el día a día se trata de fluctuaciones, de sentimientos y retos.

Entonces, la pregunta del millón, ¿Cómo no dar las cosas por hecho y mantener la felicidad?

Lo primero es ser empático y flexible con los demás. Si en algún momento le pides un favor a un familiar, amigo/a y no lo puede cumplir en el tiempo indicado, busca un “Plan B”, y no sientas que lo hizo para hacerte daño. No juegues a ser la víctima ni des por sentado que te tienen o pueden ayudar.

Los planes de vida son buenos, organizarte y prepararte mentalmente para el día que acaba de empezar, es una forma excelente de cumplir tus metas, pero también es algo inocente pensar que todo va a pasar tal y como te lo imaginaste. Los imprevistos surgen, y nuestra tranquilidad no puede romperse por esto. Así que de nuevo, flexibilidad y no dar por sentado la vida como que 2+2=4.

No dar las cosas por hecho nos empuja a ser mejores y dar nuestro 200%, en vez de solo el 50%. Nos empuja a trabajar nuestras relaciones, ser más exigentes (de manera saludable) con nosotros/as mismos, esforzarnos más en la escuela y darle más calor a la familia. Nos empuja a vivir cada momento y no perdernos en la rutina. Nos empuja a ser sinceros. Nos empuja a cuidar los detalles y a disfrutar de las pequeñeces de la vida, como una buena película, una caminata, un paseo en el carro o cantar a coro y a todo pulmón nuestra canción favorita. Nos empuja a disfrutar del presente.

¿Cuándo fue la última vez que llamaste a tus abuelos, prima/os o tía/os para saber cómo estaban? ¿Cuándo fue la última vez que saliste solo con tus padres? ¿Cuándo fue la última vez que realmente hablaste con tu mejor amiga/o? ¿Cuándo fue la última vez que tuviste tiempo de calidad con tu pareja?

No des las cosas por hecho, cuida y ama lo que tienes hoy, pues mañana quizás ya no esté.

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