BIENVENID@ INVITADO
El arte del adiós

El arte del adiós

Fotos de Meike Iellensmiith en Flickr bajo licencia de Creative Commons

Decir “adiós” es pronunciar probablemente la palabra más difícil de tu vida

Decir “adiós” es pronunciar probablemente la palabra más difícil de tu vida. Adiós a un amigo. Adiós a un amor. Adiós a un familiar. Todos son adioses que se llevan contigo un pedazo de ti y llenan ese vacío con recuerdos.

Nunca estamos preparados para decir adiós, pues nunca nos embarcamos en una aventura pensando en su fin. Aunque la eternidad no es una opción en la tierra, es una ilusión.

Un adiós conlleva un duelo, sin importar la intensidad, es un proceso doloroso tanto psicológicamente como físicamente. Sientes como cada parte de tu ser te duele. Como de repente desaparecen las palabras de confort y como las lágrimas dejan cicatrices en tu rostro.

Con la tristeza viene la confusión y la rabia y con el tiempo la aceptación.

En ocasiones, el adiós se queda en la nada y la muerte nos arrebata a nuestro ser querido sin darnos tiempo de prepararnos para su partida. Sin embargo, nunca es tarde para despedirse.

Tómate un tiempo para ti, sin distracciones, centrado en ese ser y en ti. Siente tu tristeza, enojo y frustración. Permítete sentir y vivir cada etapa del duelo, solo así podrás aceptar y dejar ir, llenándote de paz y tranquilidad.

Afortunadamente, no hay nada que el tiempo no cure. Superar una gran pérdida toma tiempo, pero se puede lograr sin necesidad de olvidarnos de esa persona que nos dio tanto.

Los psicólogos establecen un patrón de cinco fases en el duelo aclarando que cada persona las enfrenta y las vive en tiempos distintos.

La primera es la negación que sentimos al recibir la noticia de que perdimos a alguien. Es un mecanismo casi automático, pues aunque la muerte es algo que nos toca a todos, nadie está realmente preparado para verla llegar.

La negociación con la realidad es algo tan interno y único, como un pacto secreto con la vida a ver si hay forma de revertir o mejorar lo acontecido.

Cuando las dos primeras etapas fracasan y la realidad nos golpea nuestro mundo se viene abajo y llegamos a la fase de la depresión en la que nacen sentimientos de angustia, tristeza y dolor.

Después viene la ira, el ¿Por qué a mí? Nos dan ganas de revelarnos contra una vida injusta que nos lastima.

Finalmente, aunque parezca imposible, llega la aceptación. Pero ésta solo nos toca cuando nos hemos dado el espacio y tiempo suficiente para sentir y vivir todas y cada una de las etapas.

Algunas estrategias para lidiar con la perdida son:

  • Hablar sobre la muerte para ayudarnos a aceptar y comprender lo que ocurrió.

  • Aceptar los sentimientos sin querer aparentar en el/la más fuerte de todos.

  • Cuidarse y cuidar a los que nos rodean comiendo adecuadamente, ejercitándose, descansando y viviendo un día a la vez.

  • Buscar ayuda con un psicólogo para que nos sea más fácil manejar y aceptar los sentimientos de culpa, ansiedad, tristeza y enojo.


Sin importar cómo llegaste ni el tiempo que tardaste, el objetivo es poder aprender a superar el duelo, atesorar los recuerdos del pasado y que estos nos llenen de felicidad; aprender a perdonar, dejar ir y salir adelante.

Comentarios

Indiscutiblemente, son etapas que se deben vivir, cada cual a su tiempo, eso es lo único que nós devolverá la paz.

Añadir nuevo comentario