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Escápate de tus redes

Escápate de tus redes

Fotos de Inspirations Youth PROBlogtrepreneur en Flickr bajo licencia de Creative Commons

Las redes sociales son una pantalla, y la cantidad de likes o comentarios no son reflejo de la cantidad y el valor de los amigos

Me perdí… no sé ni quién soy ya…

En la computadora tengo un folder lleno de fotos de hace uno y dos años con mis amigos de la escuela. Traté de verlas todos los otros días, pero no pude. Fue doloroso, raro, y no sé…simplemente raro, pues esa no soy yo. Hasta me cuesta recordar cómo eran los momentos con ellos.

No sé en qué momento pasó. Bueno sí, si lo sé. Fue cuando abrí mi cuenta de Instagram, la vida de todo el mundo era tan fabulosa, que me sentí una don nadie. Tenía que hacer algo.

Subía mis fotos, pero nadie le daba al botón de “me gusta”, sin embargo, veía otras cuentas de chicos de la escuela que conseguían 50, 100 y más “me gusta”, quería ser como ellos.

Era muy deprimente ver que no tenía seguidores, y en la clase todos hablaban de como retocaban las fotos, cuál era la hora correcta para subirla, y un sin número de cosas que nunca había siquiera imaginado que podía hacer para conseguir los “me gusta”. Realmente subir una foto era toda una estrategia.

Decidí tratar. Me tiré una foto en la playa, en traje de baño, con el atardecer de fondo y una piña colada (era sin alcohol, pero nadie tenía que saberlo). Está bien, no fue una fueron como 10 fotos y de ahí elegí una. La elegida la pase a la computadora, busqué tutoriales en YouTube de cómo hacer photoshop, me agregué busto, afiné mi cintura, y me torneé las caderas. En esta ocasión no tuve que hacerle nada a la cara pues con el contraste de la luz no se veía.

Subí la foto, y ¡Boom! Cada minuto que pasaba era un like, y con cada like mi vida parecía tener más sentido, de repente me sentí segura, feliz, plena. Yo le gustaba a las personas.

Seguí haciendo lo mismo, me tiraba fotos que me hacían parecer tener la mejor vida del mundo, aunque lo estuviera pasando fatal en el momento. Las editaba  y las subía.

Al principio fue divertido, pero luego se convirtió en algo que me estresaba, en una necesidad, y quería subir más y más fotos. Dejé de vestirme como me gustaba, y empecé a hacerlo según las personas parecían gustarle en mis fotos. Ya no iba a los sitios que usualmente frecuentaba, sino a los que veía estaban de moda (donde lo pasaba fatal). Y así, fui adoptando la personalidad que creé en Instagram en mi vida real, perdiendo por completo la esencia de quién yo realmente era.

Mis amigos trataron de hablar conmigo en varias ocasiones para saber que me estaba pasando, pues estaba actuando raro y ya nunca iba a donde me invitaban, pero yo no los escuché ni les quise hablar. Así que simplemente se alejaron de mí.

Con el paso de los meses vi que estaba completamente sola a pesar de rodearme de mucha gente “cool”. Mis nuevos grupos de “amigos” se limitaban a invitarme a salir, y en los sitios simplemente nos tirábamos fotos, y grabábamos videos pero no cruzábamos dos palabras fuera de eso.

Mi madre enfermó gravemente y no tuve a quien acudir. Pensé que si lo subía a Instagram mis amigos harían su función de amigos y estarían ahí para mí, pero solo pusieron comentarios solidarios, mas nunca actuaron acorde a sus palabras.

Ahí me di cuenta que las redes sociales son una pantalla, y que la cantidad de likes o comentarios no son reflejo de la cantidad y el valor de los amigos.

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